viernes

Orgullo

    No encuentro ninguna otra palabra para titular la reseña del I certamen literario de cartas de amor y de desamor. De todos es conocida la situación que vivimos en la escuela pública este año: más trabajo, menos personal, menos dinero... Los chicos con sus exámenes, sus trabajos, sus amigos, sus vidas. En medio de toda esta marabunta, aparecen una pequeñas, discretas, y básicas bases de un concurso de redacción relacionado con San Valentín. El equipo de biblioteca, quien ha organizado el concurso, piensa en un primer momento que el anuncio no tendrá repercusión entre los alumnos. Sin embargo, el misterio de lo cotidiano tiene lugar.

    Dos días antes de terminar el plazo de entrega, no doy crédito a lo que veo: las cartas de los participante apenas caben en el humilde buzón que había colocado en la entrada de la biblioteca para su recepción. Pero lo mejor estaba por llegar, en la entrega de premios. El salón de actos está abarrotado; los chicos están contentos lanzas sus apuestas y su nerviosismo les impide permanecer quietos en sus asientos. Finalmente, me contagio de sus sonrisas y del cosquilleo que deben sentir porque me tiemblan las manos. 
    El profesor Anselmo procede a anunciar el fallo del jurado. Yo hago entrega de los diplomas y leo las cartas ganadoras. Nos hemos visto obligados a entregar dos accésit, porque la decisión ha sido muy difícil. Estos son para Sara Adalia de 4º ESO A y para Lorena Megía Baños, de 3º ESO B. El tercer premio, dotado con 15 euros, ha sido para Diego Solera Alfonso de 1º BACH. B; el segundo premio, dotado con 25 euros, es para Zuriñe Borreguero López, de 3º ESO A; y el primer premio, con 50 euros, recae sobre Paola Donaire Carrizosa de 1º BACH B.

     Orgullo, por nuestros chicos, por mi trabajo. No importa lo duro que se presente un año académico, ni lo difíciles que sean ciertas generaciones. En estos pasillos SIEMPRE se da lo mismo: alegría creatividad, y en este caso mucho amor...En casa siempre me dicen que parezco joyera en lugar de profesora, porque siempre ando hablando de diamantes en bruto.
Mónica Roales Ruiz
   
      

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